Esto es una declaración de intenciones de cómo veo, vivo y entiendo la historia alejado de cualquier sensacionalismo tan típico en estos tiempos de internet.
Como amante de la historia, hay algo que me saca de quicio y me enoja sobremanera y es el que la gente sin el más mínimo conocimiento de historia, se dedique a llamar “falso barrio gótico” al Barri Gòtic de Barcelona.
 La leyenda urbana del “falso barrio gótico de Barcelona” para mi entender es totalmente falsa. Está inventada y manipulada por mentes que les encanta destruir en vez de construir, de restar en vez de sumar, o simplemente personas que se quieren hacer las interesantes y originales dando un enfoque sensacionalista al tema.
En el plano mediático ya llega a puntos vomitivos, a muchos les encanta salir por la tele o la radio diciendo sandeces por el mero hecho de tener su minuto de gloria y de paso arañar un poco de espacio en los medios.
Si paseando por Barcelona ves un monumento neogótico y crees que es gótico y por lo tanto falso, antes de hacer el bocachancla, documéntate o pide al ayuntamiento que ponga una placa con la fecha de construcción, y de paso le pides a todos los ayuntamientos del mundo que hagan lo mismo, veremos que muchísimas cosas no son de la época y por ello no falsas.

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Que algunos edificios fuesen restaurados dándoles la imagen original no quiere decir que sean falsos, ni que el barrio en sí sea falso.
El centro de Barcelona tiene más de dos mil años de antigüedad, los romanos construyeron edificios y monumentos que también fueron y siguen siendo restaurados, ¿le llamamos barrio romano falso?
Roma sigue restaurando sus restos de la época imperial. ¿Le llamamos Roma falsa?
Con la construcción de la presa de Assuán fueron trasladados muchos monumentos de la época de los faraones. ¿Le llamamos falso Egipto? 
Madrid está llena de edificios y monumentos neoclásicos. ¿Le llamamos falso Madrid? No, todo eso lo respetamos y no decimos que sea falso. 
¿Falso gótico barcelonés? No, neogótico. Así de sencillo.
En el siglo XIX tuvo lugar una corriente a nivel europeo de recuperar edificios y monumentos que los años habían desvirtuado con actualizaciones según la época.
Durante el movimiento romántico muchos arquitectos se encargaron de devolver el esplendor que se merecían algunos edificios.
El movimiento romántico, que identificó la restauración con el respeto a la unidad estilística que fue capitaneado por las teorías del arquitecto Eugène-Emmanuel Viollet le Duc, cuya actividad se desarrolló en el panorama francés, centrando su interés en los monumentos medievales. Sobre ellos desplegó una acción restauradora, dotada de una libertad de criterio, con el fin de lograr la pureza de estilo.
Entre sus actuaciones se encuentran las de Nôtre Dame de París, la catedral de Amiens, la Magdalena de Vezelay y San Saturnino de Tolosa.
En la España de la segunda mitad del siglo XIX se abrazaron las ideas de Viollet le Duc, basadas en la unidad de estilo, que se materializaron en la “escuela restauradora”. Las actuaciones, llamadas de tipo historicista, consistían en el empleo del estilo del monumento y la eliminación de todo lo añadido posterior para alcanzar la pureza primitiva. Como consecuencia, en la mayoría de las ocasiones el edificio quedaba profundamente alterado. Entre las actuaciones realizadas en España destacan: La catedral de León, el monasterio de Ripoll, San Martín de Tours (Palencia), la catedral de Palma de Mallorca y el monasterio de Pedralbes.
En 1847 La Sala de Baños, el salón de Embajadores de Comáres, el Patio de los Leones, la Sala de los Abecenrrajes y el Patio de los Arrayanes, entre otras estancias de la Alhambra de Granada fueron restauradas y no por ello son falsas.

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Las restauraciones realizadas en Barcelona no se alejan para nada de las realizadas en toda Europa, pero solo a ellas les llaman falso gótico y no Neogótico. Gran parte de la zona gótica de Barcelona fue derribada para abrir la Via Laietana.  Algunos palacios, pocos por desgracia, fueron trasladados a otros puntos del barrio para salvarlos del mayor crimen histórico realizado en la ciudad. Personalmente odio la Via Laietana por lo que destruyó.
Otros edificios se restauraron, y otros simplemente se terminaron después de siglos de espera, como la fachada de la catedral, obra que se paralizó durante siglos y por fin se pudo terminar en pleno siglo XX. Que la actual fachada sea neogótica no significa que sea falsa, ni la fachada ni el resto de la catedral que lleva siglos en pie en la misma ubicación.

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Por lo tanto, llamar falso barrio gótico es un insulto, si le llamamos así
también tendríamos que llamar falso a casi todo monumento restaurado en Europa en la época del romanticismo.
Los que solo lo hacen con Barcelona algún oscuro objetivo tendrán, o igual no se documentaron lo suficiente. Como en el caso del carrer Montcada que últimamente se sabe según estudios que no era una calle de palacios pertenecientes a la nobleza. Parece ser que eran edificios donde convivían viviendas, con talleres y tiendas, por lo que la calle podría decirse que era el centro comercial de la ciudad. Cosa que personalmente me gusta más que una calle aristócrata y clasista.
Pues bien, tras el estudio, los de siempre vuelven a la carga con titulares sensacionalistas y fuera de lugar como en el caso de El Periódico; La calle de Montcada cae del pedestal.
Y yo me pregunto; ¿de qué pedestal?.
Supongo que con este tipo de titulares llaman más la atención de los lectores para que el articulo no pase desapercibido, pero según mi manera de entender las cosas, flaco favor hacen a la ciudad y a su historia.
Si estar en un pedestal significa que la calle era aristocrática dice mucho del que lo escribe puesto que si es comercial y obrera no se merece ningún pedestal.
Por lo visto para unos cuantos es mejor un recinto si pertenecía a la nobleza que si era de esforzados trabajadores y comerciantes que son los que en realidad escribieron la verdadera historia de la ciudad con el fruto de su sudor y sus encallecidas manos.