BETH HART, UNA DIOSA SALIDA DEL FANGO

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No hace demasiados años descubrí a Beth Hart, una apisonadora que desde el escenario aplasta literalmente al público con su poderosísima voz, su puesta en escena y su vitalidad característica de la que ha tocado fondo infinidad de veces pero que ha sabido salir del agujero fortalecida y llena de carismática personalidad. El dominio de la composición en el campo del rock and roll, el blues y el soul te deja pegado a la silla por la sensibilidad cargada de potencia que destila cada tema. Dejando de lado su prodigiosa voz que en cada desgarro te cuenta su turbio pasado solo decir que es una estupenda pianista aunque también toca cualquier instrumento que le apetezca. Con seis años escuchó el claro de luna de Beethoven y corrió al piano de su casa para tocarlo tal cual lo había escuchado, así de oído. Sus padres le apuntaron a clases de música con una profesora que insistía en que tocase el piano leyendo la partitura y ella para complacerla solo hacía ver que la leía pero en realidad no lo hacía, era puro teatro, ella no necesitaba ese papel que encorsetaba su creatividad. Por supuesto la profesora declinó seguir enseñando a tan poco disciplinada alumna y la pequeña Beth se vio fuera de la escuela de música. Ya con más edad, en plena adolescencia empezó a consumir drogas y alcohol en cantidades industriales hasta que su hermana murió de sida por compartir jeringuillas. Pero la bipolaridad diagnosticada desde pequeña y nunca medicada hizo que volviese a caer en la droga unas cuantas veces más provocándole trastornos alimentarios. En según qué época era poco más que un saco de huesos cubiertos por muy poca piel, como dirían algunos. Pero su vitalidad y su voz no menguaban con los excesos de la mala vida, siempre fue un torbellino sobre el escenario y lo sigue siendo.

De joven apuntaba maneras y lo demostraba en cada interpretación, pero cuando realmente alcanzó el prestigio y reconocimiento fue en su madurez. Ya hecha toda una mujer y superados los baches que la vida le puso en el camino se mostró ante el público como una autentica fiera de la escena. Su interpretación en directo del tema Inmortal ya en pleno siglo XXI sigue excitando al más frío de los mortales. El momento del solo de guitarra en que se tira al suelo y parece llegar al orgasmo con el puro sonido de la guitarra es de lo más estimulante, su sexualidad es arrolladora como toda ella. Realmente es de lo más sexy y erótico que he visto en mi larga vida de roquero lascivo. Destila sensualidad por cada uno de los poros de su tatuada piel.

Actualmente ya alcanzada la madurez a todos los niveles ofrece un espectáculo mucho más íntimo y sofisticado pero sin perder la potencia de su voz. Ya viste como una señora y casi se comporta como tal, como la diva que es aunque ella no se lo proponga. Su puesta en escena es imponente y llega al alma erizándote el vello en cada interpretación. Ya queda lejos la anoréxica yonqui que escuchaba Black Sabbath y Led Zeppelin recién salida del talent show Start Search donde concursó en 1993. De toda su carrera musical desde sus turbulentos inicios nos queda una señora con mucho pasado y mucho sufrimiento que ha marcado su personalidad y su manera de cantar. Beth Hart es todo alma, todo pasión. Es toda una mujer con muchas cosas que contar y muchas maneras de hacernos sentir en cada canción que nos regala su infinito talento. Lo dicho, toda una mujer como a muchos nos gusta, con pasado y carácter de lo más interesante y cautivador. Una mujer de verdad.