Desde que empecé a tocar he pasado por un montón de locales de ensayo, pero el que más he frecuentado es el actual donde ensayo con dos buenas bandas.
De este local he ido y venido unas cuantas veces desde hace más de dos décadas. Los sótanos desde hace muchos años están ocupados por locales de ensayo y algún que otro estudio de grabación según la época.
Actualmente ya no noto nada extraño pero años atrás he sido testigo de extrañas presencias, fenómenos extraños, y alguno de mis compañeros ha sido testigo de apariciones fantasmales.
Recuerdo una vez en el estudio de grabación, hará unos veinte años, estar apoyado en una pared sin ventanas ni puertas, el técnico nos dijo que escucháramos lo recién grabado justo allí ya que en ese lugar era donde mejor se oía. Eramos tres personas que a la vez sentimos una corriente de aire helado que nos pasó a la altura de la cabeza como si alguien hubiese abierto una ventana inexistente que diese al polo norte.
El técnico simplemente se carcajeó y nos contó que era el fantasma que merodeaba por los sótanos desde que montó el estudio de grabación.
Desde entonces nunca supe si era una broma del técnico, pero lo cierto es que yo sentí como ese aire helado me atravesaba.
Llevo años de dudas pero el otro día empecé a comprender ciertas cosas hablando en esos mismos locales con mi amigo de infancia y batería de Frecuencia Spectru, empezó a contar historias que yo desconocía ya que en esos tiempos yo no frecuentaba los locales.
Me contó que en ocasiones habían visto sombras, e incluso fue testigo de apariciones de un extraño señor con sombrero y bigote, y de una niña vestida con una túnica blanca que levitaba sin que se le viesen los pies.
Me contó que una vez estaba hablando con su banda cuando de repente oyeron que en el local contiguo sonaba alguien aporreando la batería de mala manera sin saber tocarla. Fueron a mirar para ver si alguien se había colado en los locales ya que llevaban toda la tarde solos, y como es normal en el local no había nadie aunque los platos de la batería continuaban moviéndose.
También fue testigo de fenómenos poltergeist como ver alguna pieza de su batería caer al suelo y rodar como una peonza y no parar durante minutos hasta que alguien le daba una patada más que asustado.
Durante mucho tiempo en el suelo acolchado y siempre en el mismo lugar aparecía una mancha de humedad que limpiaban una y otra vez y siempre volvía a aparecer en el mismo sitio. Llegamos a la conclusión que quizás eran restos del ectoplasma que dejaban las apariciones al materializarse en ese punto.
Vale que siempre se han consumido sustancias de todo tipo y alcohol a raudales en esos sótanos, típico en tan roquera parroquia, pero siempre hemos pensado que no eran visiones alimentadas por los excesos de todo tipo.
Un día bajó la madre de uno de los músicos y se quedó blanca al notar extrañas presencias. Jamás volvió a pisar los locales.
De unos años a esta parte han desaparecido dichos fenómenos, incluso en épocas recientes de confinamiento me he quedado a dormir en el local para evitar multas y jamás noté nada extraño.
Al final a mi amigo Jaume hablando con un abuelo del barrio se le encendió una luz cuando le contó que antiguamente en la iglesia cercana había un cementerio que estuvo operativo hasta hará unos cien años y que se extendía desde los muros de la iglesia hasta más o menos donde están ubicados los sótanos de los locales.
Quizás en aquella época trasladaron las cruces y lapidas pero no los restos mortales como en el caso de la película Poltergeist, y quizás algún resto mortal sigue debajo justamente de donde ensayamos con ruido ensordecedor.
Puede que las molestas almas de tan extraños vecinos hacían acto de presencia para decirnos que dejásemos de tocar con ese ensordecedor volumen tan demoníacas canciones. No en vano justo en ese mismo lugar y durante más de 1.240 años fueron enterrados cuerpos cuyas almas habían abandonado este mundo cruel.

Por supuesto después de hablar de todo esto en el local me he documentado para ver si era cierto lo que sobre el cementerio decía el vecino del barrio de toda la vida y este es el resultado.


Iglesia de Santa María de Sants

La primera referencia escrita de la iglesia de Santa María de Sants data del año 780 cuando lucía un precioso estilo románico, en el año 1161 se realizó una ilustración del edificio para catalogarlo.

Por aquél entonces Sants era un pueblo cercano a Barcelona independiente del la ciudad condal. La construcción románica perduró hasta 1828, año en que empezó a ser desmontada debido al mal estado de las instalaciones.
En la misma ubicación se construyó una nueva iglesia esta vez de estilo Neoclásico con un campanario de unos setenta metros de altura, considerado el campanario más alto de la zona hasta que se empezó a construir el templo de La Sagrada Familia.
Esta nueva iglesia se mantuvo en pie hasta la guerra civil en que fue destruida totalmente.
En 1940 se retomaron las obras de construcción y fue terminada en 1952 con la actual imagen y estilo Neoclásico.


Cementerio parroquial

En pasadas épocas era costumbre enterrar a los difuntos en los cementerios parroquiales ubicados al lado de las iglesias. En la Barcelona amurallada también era costumbre hacerlo a excepción de los judíos que enterraban sus muertos en la montaña de Montjuïc, de ahí procede su nombre (Monte Judío)
Durante épocas de epidemias de peste se planteó trasladar todos esos cementerios parroquiales fuera de las murallas pero eso no ocurrió hasta 1775 cuando se construyó el cementerio del Poblenou.
En Sants, al ser un pueblo independiente de Barcelona se continuó enterrando a los muertos en el cementerio parroquial hasta 1897, año en que Sants se anexionó a Barcelona pasando a ser un barrio más de la ciudad condal.

Cementerio parroquial de Santa María de Sants

En ese año se decidió abrir un nuevo cementerio en la vecina población de Hospitalet. Lo que significa que durante más de un milenio se enterraron cuerpos en lo que hoy son los alrededores de la iglesia cercana a la Plaça de Sants.


Carta de un vecino al director del Diario de Barcelona quejándose de las molestias que ocasionaba en cementerio parroquial de Santa María de Sants.