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En el Parc de la catalana de la Barceloneta se encuentra la antigua torre de les aigües que utilizaba la fábrica del gas a principios de siglo XX. 
De aquella época nos queda como recuerdo del pasado industrial del barrio la vieja torre, los restos de la estructura de un gasómetro y el flamante nuevo edificio ubicado justo donde un día estuvo la plaza de toros del Torín. 
Pero esta vez no solo pienso hablar de lo bonito de la torre, también lo haré del trágico final del ingeniero que diseñó los mecanismos de su interior.

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La torre de las aguas de la Sociedad Catalana para el Alumbrado de Gas, fue diseñada y construida por el arquitecto modernista Josep Domènech i Estapà, en 1907 como un tronco octogonal coronado con una cubierta cónica hecha con ladrillo visto y ornamentada con “trencadís” de cerámica típico del modernismo de la época. Su altura es de cuarenta y cinco metros. El interior de la torre y sus mecanismos corrieron a cargo de un ingeniero del cual desconozco su nombre y pocas personas lo recuerdan.
El día de su inauguración falló el sistema siendo testigos presenciales todas las autoridades presentes en el acto. Ante tamaño fracaso, el ingeniero no soportó el ridículo y decidió suicidarse lanzándose al vacío desde lo más alto de la torre. No quiso esperar a saber lo ocurrido y decidió poner fin a su vida sin más.
El equipo de ingenieros que realizó la revisión del sistema después del desastre llegó a la conclusión de que el ingeniero encargado del proyecto había hecho un gran trabajo y no tenía culpa ninguna del fallo, pero ya era demasiado tarde para salvar su vida.
El problema que no dejó funcionar el sistema el día de la inauguración fue que los mandos de las tuberías encargados a una fábrica del Reino Unido, simplemente funcionaban de derecha a izquierda y no de izquierda a derecha como es costumbre aquí.
La leyenda dice que en noches de silencio absoluto, al pasar por la torre se pueden oír martillazos y sonido de herramientas, se dice que es el espíritu del ingeniero suicida que vaga por el interior de la torre intentando arreglar el desaguisado por toda la eternidad.
También se dice que los ciudadanos británico que visitan la torre les resulta imposible ver los colores del mosaico, dicen que ven todos los azulejos de color gris, siendo esa la venganza del alma en pena del arquitecto a los británicos por fabricar piezas que funcionan al revés.

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Este articulo no deja de ser una leyenda que los ancianos de la Barceloneta cuentan y pasa de generación en generación sin ningún tipo de rigor histórico.
He intentado documentarme sobre el tema y poco he encontrado así que no doy por cierta la historia pero no he querido dejar de escribir sobre el tema ya que lo encuentro de lo más imaginativo y romántico.