Metros fantasmales y estaciones abandonadas en las entrañas de la ciudad.
El Metro de Barcelona está lleno de leyendas urbanas sobre presencias extrañas

Oscuros túneles subterráneos habitados por metros fantasmales que atraviesan Barcelona de un lado a otro. Grandes y oscuras salas que a duras penas ves a través del cristal, sentado en cualquier vagón del los Metros fantasmales de Barcelona.
Los niños pequeños parecen ser más receptivos a según qué tipo de presencias, al temor a la oscuridad, y a saber que hay todo un mundo misterioso bajo tus pies, con metros fantasmales a unos escasos metros de ti y que no puedes ver.

Unidad de la serie 300 de 1924. Todo un ejemplo de Metro Fantasmal.

Esa angustia solo termina cuando notas que el metro va frenando y empiezas a ver la claridad de las luces de la estación. Luz que va en aumento hasta que el tren se detiene por fin. Un respiro, se cierran las puertas y vuelta a los temores de la oscuridad que te rodea. Lo único que me quitaba el miedo era mirar por la ventanilla que había al lado de la cabina del conductor. Era la ventana de salvación para los niños miedosos. Allí podías ver las vías iluminadas por los pequeños faros de aquellos metros con cara triste. Tristes por estar siempre bajo tierra y no poder ver la luz del sol.

Tunel del metro de Barcelona

Una vez superado el miedo era cuando nos pegábamos a la ventanilla. Chafando la nariz y poniéndonos bizcos intentando ver algo en la oscuridad de los túneles. Nos gustaba imaginar lo que se escondía tras el cristal. Quizás escondites ocultos o algún tesoro escondido en algún pasillo secreto.
La sensación era muy contradictoria, mezcla de curiosidad y miedo. Imaginábamos seres extraños o espíritus de personas que murieron en la oscura profundidad de las entrañas de la ciudad. Quizás atropellados años atrás por el mismo metro en el que circulábamos.
La idea que más me aterrorizaba era que un día el metro, por alguna razón técnica, se parase en mitad del túnel y tener que bajar a las vías para caminar por esa terrorífica oscuridad para llegar a la próxima estación, para mí era una autentica pesadilla.
Entonces sí que estaríamos a merced de monstruos, espíritus o espectros, o lo peor de todo, ratas rabiosas.

Ratas acechantes en los túneles del metro

Ya superados los temores llegaban las leyendas urbanas en boca de los más mayores. Leyendas que nos dejaban con la boca abierta y los pelos de punta.
Al bajar las escaleras de la estación nos entraban todos los miedos al recordar las historias oídas. Se comentaba que en una época no muy lejana, los más valientes y descerebrados, tenían la mala costumbre de subirse por diversión al techo de los vagones. Algunos de ellos murieron electrocutados al tocar la catenaria que abastecía de corriente al metro.
Algunas personas juran por lo más sagrado que han visto unas fantasmales sombras con forma humana en lo alto del tren mirando a los pasajeros con ojos demoníacos.

Un espectro mirando desde lo más alto de los vagones a los inocentes y despavoridos pasajeros

También es sabido que en la estación de Rocafort al pasar por un siniestro pasillo, las personas sienten extrañas sensaciones. Los niños pequeños y los mayores más sensitivos perciben sensaciones extrañas, como escalofríos provocados por alguna presencia fantasmal. En la misma estación ningún trabajador del metro quería cubrir el turno de noche. Se producían muchos suicidios a esas horas. Lo más extraño y terrorífico del caso es que las cámaras de seguridad captaban a personas deambulando sin rumbo fijo.
Al ver las imágenes salían de su cabina para ver si era cierto lo que sus ojos habían visto, pero no veían a nadie, ya que las puertas de acceso estaban cerradas a cal y canto.
¿Serían fantasmas que solo captaban las cámaras? Fantasmas que acechan en los andenes del metro?

Fantasmas que acechan en los andenes del metro

Algunos comentan que en alguna ocasión, en los pasillo del metro, se les habían acercado personas muy raras, con el pretexto de contarles algún secreto de ellos y con la intención de transmitirles un mensaje de algún ser querido ya fallecido dando nombre y apellido. Otros viajeros comentan que han observado personas conocidas o familiares ya fallecidos esperando el metro en el andén de sentido contrario.
Otra leyenda urbana que nos ponía los pelos de punta era la del matrimonio que se encontró en el metro con un grupo de jóvenes. Eran muchachos de piel muy blanca con muy profundas y negras ojeras. Los jóvenes se acercaron a ellos pidiendo dinero para pagar el billete. Les comentaron que no querían hacer autoestop para volver a casa porque no querían que los asesinaran otra vez.

Quizás ya no esté entre los vivos

En ocasiones se han encontrado personas muertas sentadas en el andén. En uno de los casos, tardaron tres días en darse cuenta de ello. Los pasajeros pasaban por delante del cuerpo sin darse cuenta que el último tren ya pasó para él.
Si algún día te subes al metro y ves delante de ti a una persona muy quieta con la mirada fija en algún punto, podría ser que ya no se encuentre entre los vivos.
En la línea 5, algunos jefes de estación han alertado al centro de control que un modelo antiguo de metro ha parado en la estación. Emprendido después la marcha para adentrarse en el túnel desvaneciéndose lentamente y desapareciendo sin dejar rastro.
Algo que también aterroriza a los trabajadores del metro, es oír el pito característico de trenes de otra época, trenes que ya no circulan desde hace muchos años.

Metro a vapor de épocas pasadas, metros fantasmales.

Lo más escalofriante de los metros fantasma es cuando son vistos en los túneles. Trabajadores dicen haberlos visto circulando por vías ya fuera de servicio y abandonadas. Se dice que si algún día el convoy se para junto a ellos será señal de que ya están muertos.
Algunos trabajadores de los túneles incluso han notado la caliente corriente de aire que se produce al paso del tren, corriente caliente que les hiela la sangre.
Todas estas historias y muchas más hacían que viajar en metro nos produjera esa sensación de miedo y a la vez atracción a todo lo que acontecía bajo tierra.
Ya pasados los años y desde la visión de un adulto que ha superado los miedos de la infancia llegué a la conclusión que el metro era un simple medio de transporte. Que ya no había misterios, ni espectros en un metro tan conocido por mí. Llegué a pensar que era imposible descubrir ninguna sensación nueva bajo tierra.

Presencia extraña en el metro

Mi sorpresa fue mayúscula al leer en un periódico que en Barcelona había doce estaciones fantasmas de metro. Pero eso ya es otra historia y tiempo tendremos para tratarla.

Taquilla de acceso al metro de Barcelona a principios de siglo XX. Foto de Josep Brangulí.

Siempre que paso por una estación fantasma, creo verme a mí mismo de pequeño aplastando la nariz contra el cristal poniéndome bizco. Me veo buscando en la oscuridad del túnel aquello que de pequeño imaginaba pero que ahora sé que existe.

Es en ese momento cuando me siento como el niño pequeño que fui y que intento seguir siendo, para no dejar de sorprenderme día a día con los misterios que me depara la ciudad de Barcelona.

¿Os venís conmigo a pasear por el metro de Barcelona?

Aquí os dejo un mapa con la localización de las estaciones fantasmas de Barcelona.
Haz click sobre el mapa.

Artículo especialmente escrito para el día de Halloween en Urban Explorer