Leyenda catalana

Otger Cataló (o Catalon) es un personaje legendario que con los Nueve Barones de la Fama habría conquistado Cataluña a los sarracenos. Según algunas antiguas teorías, el nombre de Cataluña habría derivado de su apellido. En todo caso, las referencias escritas más antiguas sobre este personaje que han perdurado son del siglo XV, muy posteriores a su época en el s. VIII.
La leyenda fue recuperada sobre todo a partir del siglo XIX por las obras de los autores de la Renaixença catalana.​ La leyenda se basa en hechos sucedidos en tres generaciones diferentes. Otger coincide en el nombre y en la fecha de defunción con Otger (671-735), Arcomte de Catalanum (710-735), Duque de Aquitania, que murió en la batalla por la reconquista de Roses y fue enterrado en la isla de Re.

Leyenda francesa

Se han hallado crónicas que cuentan que en tiempos de Carlos Martell, el fundador de la dinastía Carolingia, existía un príncipe llamado Otger de Cataló, quien gobernaba Aquitania y combatió a los sarracenos, hasta expulsarlos más allá del sur de los Pirineos, en 733. Otger acudió en ayuda del rey con nueve capitanes y un numeroso ejército y en recompensa, el rey Carlos ordenó establecer nuevas baronías condales (llamadas Baronias de la Fama), y cedió una a cada uno de los nueve capitanes que pasaron a Catalunya con Otger.
La leyenda de Otger se convierte definitivamente en Historia cuando aparece un personaje, completamente documentado, que coincide en nombre, lugar y fecha de traspaso (año 735), con el legendario Otger Cataló. Se trata de Don Eudó (en otros idiomas el nombre catalán de Otger se convierte en Eudó, Eudes, Odón, Odegariuo ó Edgar), que era el Duque Eudó de Catalón -es decir Otger Cataló-, Duque de Aquitania, heredero de los ducados de Aquitania y de Gascunya, en el sur de la actual Francia. Se le conocía como el duque Odón el Grande, y se declaró independiente del reino de los francos aprovechándose de sus disputas internas. Se hizo llamar rey de un territorio que se extendía desde el río Loira hasta los montes Pirineos, con capital en Toulouse. Luego Odón combatió heroicamente a los sarracenos que habían llegado a ocupar Narbona y el Papa, en premio, legitimó y apoyó su independencia del reino franco…