Tal día como hoy 25 de marzo de hace 691 años se iniciaron las obras para la construcción de la Basílica de Santa María del Mar.
Pero su historia comenzó unos siglo antes, justo con la formación de la comunidad cristiana en el barrio que hoy conocemos como la Ribera pero conocido entonces como Vilanova del Mar, una villa extramuros donde residían pescadores y gente relacionada con los oficios de la mar.
Esta comunidad creó una necrópolis donde en el año 303 fue enterrada la mártir Santa Eulalia, actual copatrona de la ciudad.
Por ese tiempo en Vilanova del Mar se construyó una capilla conocida como Santa María de las Arenas, que poco a poco se fue ampliando. Estudios recientes nos hacen creer que la capilla se levantó sobre la arena del anfiteatro romano, cosa habitual en aquella época, de ahí su nombre Santa María de las arenas, de las arenas del anfiteatro no de la playa como se creía hasta hace poco.
La capilla y la Parroquia pasaron a llamarse de Santa María del Mar en el siglo VII.
En el siglo XIII la ciudad creció mucho y la mayoría de los gremios de oficios se instalaron en la zona, en la calle Montcada se edificaron grandes palacios para la nobleza y burguesía de la época.
Con el crecimiento de la zona la capilla se quedó pequeña y se decidió construir una gran basílica. Los gremios de oficios y comerciantes en general financiaron las obras, el rey Pere III dio el permiso para extraer piedra de la cantera de  Montjuïc y los bastaixos la trasladaron hasta pie de obra. El resto de pobladores aportaba la mano de obra para la construcción a las órdenes de Berenguer de Montagut y Ramon Despuig, responsables de la obra.

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Bastaixos, detalle de la puerta principal de Santa María del Mar

En la puerta de la calle Santa María hay dos lapidas, una en latín y otra en catalán que nos cuentan que la primera piedra se colocó el 25 de marzo de 1329 y la última clave de bóveda, la que tiene el escudo de la ciudad, el día 3 de noviembre de 1383.

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Santa María del Mar. Clave de bóveda, ultima pieza colocada el 3 de noviembre de 1383.

Desde entonces la basílica ha pasado por infinidad de guerras, epidemias como la Peste y algún que otro terremoto como el de 1428 que agrietó la fachada y destruyó el rosetón. La basílica se fue ornamentando según la época con decoraciones de lo más desagradables y poco fieles a su estilo.
Durante la guerra civil del siglo XX, la basílica ardió durante once días seguidos y fue reducido a cenizas el altar mayor de estilo barroco y todas las figuras y pinturas, dejando solo la piedra de la basílica.
Libre de adornos de épocas más modernas y después de los trabajos de restauración Santa María del Mar luce como hace 691 años con su elegante, sobrio y precioso estilo gótico que tanto nos gusta a los barceloneses.