El fanzine Último Grito era una publicación realizada a base de fotocopias donde se mostraba lo más moderno de las bandas de la ciudad y las últimas tendencias culturales.
El fanzine lo hacían unos amigos algo más mayores que yo de los que no recuerdo sus nombres, sólo recuerdo a Ramón Martínez.
De Ramón Martínez, diré que era mi referente. Era tres años mayor que yo y era de lo más espabilado. Lo último que supe de él es que acabó siendo Dj en el Zig Zag y RRPP de algún garito más de la zona.
Al final se comentaba en el barrio que se lio con una modelo y se fueron a vivir a NY. Gracias a él empecé a tocar el bajo después de probar el suyo, una imitación de Gibson. Me encantó porque la verdad es que ya estaba bastante aburrido de la guitarra que llevaba tocando desde los seis años.
En una ocasión vinieron al barrio todos los del Último Grito para hacernos unas fotos, ya que eramos unos descarriados que vestíamos muy Heavy, realmente parecíamos británicos por nuestras pintas de New Wave of British Heavy Metal. También era de nuestro grupo de descarriados el Herbert, él no era heavy pero su pinta era buenísima, y era nuestro amigo.
Nuestra imagen les hacía mucha gracia, ellos decían que eramos de los primeros Heavys que existieron en la ciudad y nosotros nos lo creíamos.
La sesión de fotos consistía en un homenaje a la Naranja Mecanica de Stanley Kubrick, pero a lo heavy cutre barcelones.
Para la ocasión simulábamos la agresión a una persona que dormía en la calle.
Recuerdo al fotógrafo subido en el techo de un coche partiéndose de risa con nuestra actuación.
Me gusta recordar que salí en tan prestigioso y moderno fancine barcelones tan alejado de la colorida, sobrevalorada, y subvencionada movida madrileña que tanto odiabamos.